España volvió a pisar un Mundial femenino de baloncesto ocho años después y lo hizo con un golpe sobre la mesa, una victoria firme y rotunda frente a la anfitriona Alemania en Berlín por 83-53. La selección de Miguel Méndez celebró una exhibición por su superioridad en las dos partes de la cancha, su sentido grupal del juego, el reparto de galones y la diversión con la que supo competir.
Lee la nota completa en El Pais.
Dejanos un comentario:
