La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (la EPA) anunció este lunes que pondrá fin a las regulaciones que limitan las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las centrales eléctricas que se alimentan con carbón y gas natural. Las organizaciones no celebran: creen que empeorará aún más las condiciones del clima, afectando a los estadounidenses.
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