A primera vista, poner un panel solar bajo el mar parece una mala idea. Cuanto más se sumerge, menos luz recibe y más difícil resulta convertirla en electricidad. A varios metros de profundidad, el problema es todavía mayor: el agua ya ha absorbido buena parte de la luz que aprovechan las celdas solares convencionales.
Pero un grupo de investigadores decidió probar algo diferente. En lugar de utilizar la tecnología habitual, desarrollaron paneles con un material distinto, pensado para soportar las condiciones que existen bajo el agua. Después los llevaron al mar para comprobar si realmente podían funcionar en un entorno donde la luz y las condiciones cambian por completo.
La prueba puso a estos paneles frente a uno de sus mayores desafíos: permanecer sumergidos y seguir generando energía. Y los resultados terminaron siendo suficientes para que los investigadores plantearan una posible nueva aplicación de la energía solar.
Investigadores chinos encontraron la forma de generar energía solar bajo el agua
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