Llegar al trabajo o llevar a los niños a la escuela. La falta de tiempo suele convertirse en el pretexto más recurrente para no ir al gimnasio. Sin embargo, no hace falta pagar una membresía ni dedicar horas interminables: basta con aprovechar lo que tenemos a la mano en algo sumamente cotidiano: subir escaleras.
Lejos de ser un simple medio para desplazarse, las escaleras constituyen una herramienta sumamente accesible y eficaz para combatir el sedentarismo. Así lo destacó en redes sociales Felipe Isidro, profesor de Educación Física.
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