En un presente dominado por el ruido digital, la saturación de pantallas y la tentación de la censura ideológica, la Feria Internacional del Libro de Monterrey inauguró su 34.ª edición erigiéndose como un espacio de resistencia intelectual y no sólo como un escaparate comercial, sino como un foro urgente para la defensa del pensamiento crítico y la libertad por el saber.
“Si el libro ha muerto, celebro ver a tanta gente en su funeral, cuerpo y alma presentes”, dijo el escritor y bibliófilo argentino Alberto Manguel, ganador del Premio Formentor de las Letras y del Premio Internacional Alfonso Reyes, ambos en 2017, y encargado del discurso inaugural del encuentro editorial que reunirá durante nueve días a más de 700 autores de todos los rincones del mundo y que tendrá como Invitado de Honor a El Colegio Nacional, la máxima cátedra de México.
Desde este sábado 10 de octubre, los más de 47,000 m² de los que dispone el recinto ferial Cintermex lucen llenos de gente que recorre los cientos de stand y…
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