Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha impulsado una serie de cambios de nombre de lugares y accidentes geográficos bajo el argumento de reconocer la historia, el patrimonio y lo que su administración denomina la “grandeza estadounidense”. La decisión más reciente llegó el 27 de agosto de 2026, cuando el presidente de Estados Unidos firmó una orden ejecutiva para rebautizar el Lago Ontario como “Lake America” (Lago América), un cambio que se suma a los realizados desde el inicio de su segundo mandato.
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