Luces tenues y sombras constantes: adaptaciones como el Frankenstein de Guillermo del Toro suelen mostrar aquellos años con una atmósfera mucho más lúgubre de lo que realmente se vivía.
Pocas épocas han sido tan explotadas por el cine y la televisión como el siglo XIX. Es el escenario recurrente de relatos emblemáticos como Sherlock Holmes, Oliver Twist, La vuelta al mundo en 80 días, Moby Dick, Los miserables, Orgullo y prejuicio, por mencionar solo algunos.
Sin embargo, todas estas producciones nos han transmitido una idea falsa sobre el siglo XIX que distorsiona cómo se veía el entorno en aquella época. Uno de esos mitos, estrechamente ligado a la historia de la tecnología, es el que desmiente este recorrido histórico.
Ya sea que una película retrate el Londres victoriano o el París de hace 200 años, la imagen que se proyecta casi siempre es opaca, grisácea y deprimente.
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