Desde el Palacio Real de Noruega, situado en Oslo, se llega, en línea recta, a la catedral de la ciudad. Por el camino, se alza el Parlamento, y ese ha sido el simbólico recorrido hecho este miércoles por el cortejo fúnebre que acompañaba al féretro de Harald V, fallecido el 28 de agosto a los 89 años.
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