En el ámbito de dispositivos médicos (DM), la inteligencia artificial ya no es promesa lejana. Se está incorporando en herramientas de diagnóstico por imagen, sistemas de monitoreo continuo, algoritmos de predicción y equipos que apoyan decisiones clínicas. La IA tiene enorme potencial aquí: mayor precisión, detección temprana y personalización. Pero también implica riesgos; no se puede confiar 100% en su desempeño.
Un estudio publicado en la revista científica JAMA Health Forum analizó cientos de dispositivos con IA autorizados por la FDA y encontró deficiencias importantes en el reporte de representación demográfica, ensayos clínicos robustos y resultados en pacientes. Organismos como ECRI -organización internacional, independiente y sin fines de lucro enfocada en mejorar seguridad, calidad y costo-efectividad de la atención médica- han advertido sobre el peligro de alucinaciones en sistemas generativos y de sesgos que pueden ampliar inequidades.
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