De Frente Y Claro
Carlos Aguila Franco
LA INVESTIDURA PRESIDENCIAL EN MÉXICO
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El tema de la Investidura Presidencial en México, es un tema no solamente importante sino fundamental en nuestro sistema político, razón por la cual es necesario conocerlo.
Normalmente no es un tema que se aborde, pero viene a colación por lo que el 21 de septiembre del 2026 durante su conferencia en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al abordar el proceso interno en Morena de selección de coordinadores estatales de la transformación, afirmó:“voy a quitarme un poco la investidura presidencial, pero creo que vale la pena platicarlo”, antes de salir en defensa de este proceso, al que calificó de muy democrático.
INVESTIDURA PRESIDENCIAL
Después de lo afirmado en la conferencia matutina, reiteramos que es importante abordar el tema de la Investidura Presidencial.
La investidura presidencial en México es el acto ceremonial y jurídico mediante el cual el presidente electo asume formalmente el cargo y la titularidad del Poder Ejecutivo, adquiriendo las facultades, obligaciones y competencias que marca la Constitución.
Características de la investidura en México
Toma de protesta: En México este evento no se denomina juramento, sino toma de protesta.
Carácter laico: Debido a la separación entre el Estado y la Iglesia consolidada desde el siglo XIX con las Leyes de Reforma, no se utiliza la Biblia ni se evoca a Dios, sustituyendo el concepto religioso del juramento por una promesa liberal de cumplimiento de la ley.
Sede oficial: Se realiza ante el Congreso de la Unión (formado por la Cámara de Diputados y el Senado) en la Ciudad de México.
El texto constitucional: El momento central consiste en pronunciar un texto de 61 palabras. protestar el cargo, el presidente electo debe pronunciar: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere, que la Nación me lo demande”.
El presidente, al rendir protesta, extiende su brazo mientras pronuncia la declaración.
Después, el presidente recibirá la Banda Presidencial, la prenda con los colores de la bandera que viste el mandatario cuando toma el cargo y también en diversas ceremonias de gala, como el festejo de la Independencia o en recepciones de embajadores.
Fecha de cambio de mando: A partir de las reformas legales recientes, el cambio de poderes se efectúa el 1 de octubre del año correspondiente al inicio del nuevo periodo presidencial (anteriormente se realizaba el 1 de diciembre).
Significado político y moral: Más allá del trámite legal para ejercer el poder, el término investidura, también se emplea en la cultura política mexicana para referirse al peso moral, la dignidad y la investidura institucional del cargo presidencial, la cual demanda respeto como representación de todo el Estado mexicano.
Contrario de lo que ocurre en otros países, en la ceremonia de investidura mexicana no hay un juramento ni se abre espacio a simbolismos religiosos, como evocar a Dios o usar una Biblia en el acto.
Cuando México como Estado dejó su vínculo con la Iglesia, en el siglo XIX, todos esos signos que tenían que ver con el juramento religioso se cambiaron por una terminología liberal, que es la protesta”, así lo explicó a BBC Mundo, el analista jurídico Mario Melgar.
Los cambios que ha tenido este protocolo presidencial reflejan también cómo México se fue transformando en un Estado laico, sin influencia de la Iglesia, a lo largo de su historia.
La Constitución de 1824, la primera del país independiente, marcaba un protocolo totalmente opuesto: declaraba que la religión del país “es y será perpetuamente la católica, apostólica y romana”.
Entonces, el presidente entrante estaba obligado a decir: “Yo, ‘N’, nombrado presidente de los Estados-Unidos Mexicanos, juro por Dios y los Santos Evangelios”
La promulgación de las Leyes de Reforma, posteriores a esa Constitución de 1857, terminaron por sustituir el juramento y en su lugar se especificó que el presidente debía protestar.
La Constitución de 1917, vigente hasta la actualidad, eliminó cualquier simbolismo religioso. Y así se ha mantenido desde entonces.
¿PUEDE QUITARSE LA INVESTIDURA PRESIDENCIAL?
No, es posible quitarse la investidura presidencial de manera temporal o por un rato. Jurídica y constitucionalmente, el cargo y las responsabilidades que conlleva son permanentes e irrenunciables a capricho.
Un mandatario no puede separar su persona civil de su rol como jefe de Estado para actuar a título estrictamente personal cuando le convenga.
La única forma que el mandatario deja de portar los límites y obligaciones del cargo es mediante los mecanismos legales que dictan las leyes del país.
En México, el Artículo 88 constitucional permite al Presidente salir del territorio nacional, pero requiere informar o pedir permiso al Senado; aun fuera del país, sigue siendo el Presidente.
Falta absoluta o renuncia: De acuerdo con el Artículo 86 de la Constitución Mexicana, el cargo solo es renunciable por causa grave que debe ser calificada y aprobada por el Congreso de la Unión.
Tanto el protocolo como el derecho constitucional dictan que las palabras y actos de un presidente siempre llevan el peso de su investidura, por lo que no existe un botón de pausa para actuar como un ciudadano común de manera momentánea.
De esta manera estimados lectores, nos queda más que claro, que, siendo la Investidura Presidencial, de carácter permanente, al ser la condición de autoridad y el conjunto de facultades, obligaciones y responsabilidades que se adquieren al rendir protesta del cargo, esta tiene una función ininterrumpida y no existe una figura legal o administrativa que permita apagar o pausar esta investidura de manera voluntaria y transitoria por unas horas o días.
Dado que un presidente sigue siendo la máxima autoridad incluso fuera de sus horas hábiles o durante actividades personales.
La Constitución contemplan mecanismos estrictos como viajes al extranjero o faltas absolutas, las cuales deben ser aprobadas o notificadas formalmente al Congreso o Poder Legislativo correspondiente, delegando funciones de manera reglada, pero NO, mediante una renuncia temporal de la investidura.
Y en países como México, el cargo de la presidencia solo es renunciable por causa grave calificada por el Congreso de la Unión.
Conociendo lo referente a la Investidura Presidencial estimado lector, y recordando lo que se externó el 21 de septiembre del 2026 en la conferencia mañanera en Los Pinos: “voy a quitarme un poco la investidura presidencial, ¿usted qué piensa?
Editorial | Carlos Aguila Franco
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