El océano está absorbiendo cada vez más dióxido de carbono de la atmósfera y eso está cambiando su química. La respuesta de un grupo de científicos fue tan extraña como suena: vertieron decenas de miles de litros de hidróxido de sodio, mejor conocido como soda cáustica, en el mar.
Y no, no se trató de un derrame ni de un intento de "limpiar" el mar.
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