El auge de la inteligencia artificial, cada vez más reconocido por la Reserva Federal como un factor que contribuye a impulsar la inflación, ha dejado a las autoridades monetarias ante la disyuntiva de enfriar el resto de la economía para reducir las presiones sobre los precios, amplificadas por un sector de grandes empresas como Amazon, Apple y Anthropic, consideradas inmunes a las alzas de las tasas de interés.
Los responsables de la Fed saben que una herramienta tan poco precisa como la subida de los costos de financiación tiene un impacto desigual. Como las empresas de IA gastan como si el dinero no fuera un problema, los economistas consideran que el peso de las subidas de tasas recaerá en otros sectores: en las empresas y familias más dependientes del crédito, o en las pequeñas y medianas empresas que moderan sus planes de inversión a medida que se disparan los costos de financiación.
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