Faltaban dos horas para que el pesquero Tres Hermanos llegara al puerto de Manta cuando los militares estadounidenses lo interceptaron. Los 14 tripulantes estaban contentos aquella jornada. Después de varios meses de mala pesca, regresaban con la bodega llena. “Traíamos buena pesca”, recuerda Junior Posligua, el capitán del barco, de 28 años. Habían pasado dos semanas lanzando líneas con anzuelos cerca de las Galápagos. En la bodega llevaban 24
tunes, 15 peces espada y 170 tollos.Seguir leyendo
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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