Todos estamos rotos. Es por esas grietas por donde entra la luz. Ernest Hemingway Ante los precipicios, la calma debe replicarse, sin tiempos para suplicar o encomiendas fallidas, olvidando por momentos esa infancia de lunas y gardenias frente a la casa de quienes nos dieron todo siempre, sin cuadros por enmarcar, ni fotos que marcaran ese paso a paso de lecturas y letras, con tardes únicas y eclipses de sol.
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