Cada institución de justicia sostiene un eslabón de la cadena de seguridad. Cuando ese eslabón se afloja, no solo se retrasa un expediente: se abre una rendija por la que se cuela la impunidad, y por ahí pasan homicidios sin sentencia, extorsiones sin reparación y organizaciones criminales que aprenden, con cada resolución tardía o defectuosa, que operar en México sigue saliendo barato.
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