Desde las abuelas hasta mi propia madre, la fuerza de las mujeres siempre ha sostenido la agricultura campesina, aunque su aporte ha permanecido invisible. A través de nuestros saberes ancestrales y de prácticas agroecológicas responsables hemos cuidado la Pachamama y la biodiversidad, alimentado a nuestras familias y comunidades, sostenido la soberanía alimentaria, el comercio justo y los derechos colectivos, y valorado l
acute;n social. Seguir leyendo
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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