MADRID — A finales de julio, decenas de miles de migrantes cruzaron desde Marruecos a Ceuta, un enclave español en el norte de África. Si bien la mayoría regresó pronto a Marruecos voluntariamente, varios miles, muchos de ellos menores de edad, permanecen varados en la ciudad, lo que obliga a España a afrontar las consecuencias humanitarias, de seguridad y administrativas. No obstante, el caos inicial ha disminuido, lo que brinda a Europa la oportunidad de reflexionar sobre las vulnerabilidades que
este episodio puso de manifiesto.La primera vulnerabilidad radica en la
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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