El escenario es común: enciendes la pantalla, entras a Netflix y, frente a un catálogo de streaming prácticamente infinito. Al final, eliges esa película que te sabes de memoria o la serie que has devorado una y otra vez. A simple vista, podría parecer desgana por buscar algo nuevo, mala memoria o simple pérdida de tiempo.
Sin embargo, la explicación psicológica detrás de este hábito es mucho más interesante.
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