No había dudas acerca del éxito que iba a suponer el regreso del Gran Circo a Madrid, 45 años después, en términos lúdico-festivos. Las reservas se concentraban más en qué naturaleza de carrera iba a ofrecer un trazado urbano como el de Madring, visualmente muy impactante por el entorno que iba a ofrecer el área de Ifema. Con el Gran Premio ya en el retrovisor, la sensación generalizada es que las dos premisas se confirmaron, y que la organización pasó con nota alta el examen a ojos de la mayoría
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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