Independizarse antes de los 25 años en una gran ciudad se ha convertido en una meta prácticamente inalcanzable. Para Mario Pérez, un joven de 23 años originario de Valencia que trabaja en el sector restaurantero, las cuentas en la urbe sencillamente no salían. Sin embargo, mientras la mayoría de los centennials concentra sus esfuerzos en migrar hacia centros urbanos de gran tamaño, su caso tomó un rumbo totalmente contrario: empacó sus cosas para mudarse a una pequeña comunidad que no llega ni al centenar de habitantes.
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