Maurizio Cattelan (Padua, 65 años) lleva más de tres décadas obligando al mundo a preguntarse dónde termina la broma y dónde empieza la obra de arte. La puesta en escena comienza por su propio atuendo: amante de la excentricidad, aparece a la cita vestido como si acabara de salir de una guardia en un hospital, con uniforme azul de sanitario y deportivas blancas, a juego con el color de sus mechones indóciles.
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