Miedo y fascinación por los Cuernudos en el Cervantino

A mis abuelos

Guanajuato, Gto.- La Plaza Allende ha sido tomada por sorpresa. Los diablos o vaqueros o venados, porque parecen todo eso en una sola criatura bípeda, se instalaron allí y ejecutaron sus danzas rituales antes de lo previsto. A estas alturas, tienen al menos un ciento de cautivos. Los están involucrando en sus coreografías rituales. Zas, zas, por el golpeteo de la reata; tap, tap, con las botas vaqueras.

La banda Los Humildes de Tecueyaca, compuesta por nueve músicos de miradas curiosas aunque replegadas debajo del sombrero, es la encargada de la invocación musical que da sentido al bailoteo. Con sus siete metales y dos percusiones, los músicos también sirven como zapadores de la excéntrica comitiva, retumbando entre callejones para proferir encantamientos, como el flautista de Hamelín, a todo oído al alcance de la tambora, en el costado sureste de esta ciudad de arquitecturas superpuestas, donde el tráfico automovilístico ha sido frenado en seco.

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