Mientras los autos de gasolina van el taller mucho más que los eléctricos, las marcas de lujo crean recarga por inducción: reinventando la experiencia

Un motor de combustión interna tiene alrededor de 2,000 partes móviles; el de un eléctrico, apenas una veintena. De esa diferencia sale la cifra que el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea puso sobre la mesa en su informe técnico Transformación de los mercados de automoción: las reparaciones y los mantenimientos mecánicos se reducirán hasta 82% en esta década.

Porsche acaba de quitarle otra tarea a quien maneja un eléctrico. El Cayenne Electric estrena Porsche Wireless Charging, un sistema de carga por inducción que elimina el cable y también la wallbox. El procedimiento habitual, que implica estacionar, bajar del auto, tomar el cable y conectarlo al puerto, deja de ser necesario.

La mecánica es sencilla de describir. Hay una placa instalada en el suelo y un receptor en la parte inferior de la camioneta. El conductor estaciona sobre el panel, activa el freno de estacionamiento y la transferencia de energía comienza.

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