Los autos eléctricos parecen una de las grandes apuestas de la industria actual, con Tesla como uno de sus referentes más reconocibles, pero su historia comenzó mucho antes de las baterías de litio, las pantallas gigantes o los cargadores rápidos. A finales del siglo XIX ya existían vehículos capaces de moverse únicamente con electricidad y, pocos años después, comenzaron a circular de forma comercial en algunas de las principales ciudades del mundo. Su potencial era tan grande que llegaron a competir directamente con los autos de gasolina. Entonces, ¿por qué terminaron desapareciendo?
La historia no parte de un solo automóvil, sino de una serie de inventos que terminaron haciendo posible almacenar electricidad y utilizarla para mover un vehículo. Alrededor de 1828, el ingeniero húngaro Ányos Jedlik construyó un pequeño modelo impulsado por un motor eléctrico.
Lee la nota completa en Expansión Política.
Dejanos un comentario: