Querido por algunos y odiado por otros, el VAR se ha convertido en un aliado de los árbitros para detectar faltas que pudieron pasar desapercibidas en los partidos de futbol. Más vale impartir justicia con verificación de hechos y no dejar que un error (sí, aún recordamos tu “caída”, Arjen Robben) pueda cambiar el rumbo de un equipo.
Pero si nos posicionáramos en nuestra propia cancha, ¿de verdad nos gustaría tener un VAR para revisar nuestras vidas?, ¿admitiríamos que cometimos un error o algo fue verdaderamente nuestra culpa? Tal vez el enemigo no está en esta tecnología, sino en lo que no queremos aceptar…
No fue penal es una obra de teatro que nos lleva a un partido donde las jugadas, las faltas y los corajes saltan del balón a una amistad que se puso “en juego”.
Lee la nota completa en Chilango.
Dejanos un comentario: