La Suprema Corte ha perdido, prácticamente por completo, la herramienta más importante que le otorgó la reforma judicial de 1995, y enfrenta una disminución creciente de su poder como contrapeso y garante constitucional, alertan especialistas. En 2025 y lo que va de 2026, la Corte sólo ha recibido tres acciones de inconstitucionalidad para impugnar leyes federales, de las que dos fueron desechadas y sólo una está en trámite, presentada en julio por el PRI para impugnar la reforma sobre integridad de candidaturas. En este marco, la agenda legislativa desplegada por
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