Los productos eléctricos piratas representan un riesgo que va más allá del bolsillo, ya que su uso puede comprometer la seguridad de viviendas y comercios en México. La compra de cables, equipos o materiales fuera de los canales formales puede exponer a las familias a instalaciones incapaces de responder ante calor, descargas eléctricas o apagones.
De acuerdo con un estudio del programa Casa Segura, alrededor de 560 quemaduras terminan en muerte por electrocución cada año en México.
Lee la nota completa en El Economista.
Dejanos un comentario:
