La disfunción eréctil es un asunto que ha perturbado a generaciones de hombres durante siglos. Aparece descrito en jeroglíficos egipcios, en pinturas griegas y hasta en el Antiguo Testamento. El tema provocó desvelos a lo largo de milenios y se probó de todo para combatirla: médicos medievales lo intentaron con hierbas, oraciones y tratamientos tópicos; también se administraron afrodisíacos y en el siglo XIX, se ensayaron inyecciones de tejido testicular para aumentar la testosterona.
Lee la nota completa en El Pais.
Dejanos un comentario:
