Don Luis H. Álvarez fue un panista ejemplar en muchos aspectos. Su figura era un referente para los propios militantes y también para sus adversarios. Su liderazgo en el partido fue incuestionable por décadas. Sobre todo, fue un “militante de a pie” en las épocas en que ser de oposición era como predicar en el desierto.
Don Luis fue candidato a la presidencia del país en 1958. Durante esa campaña no tuvo una sola entrevista en medios de comunicación y lo metieron a la cárcel por hablar mal del Gobierno.
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