Esta historia me resulta particularmente emocionante.
Recordará usted un predio abandonado en el corazón de Coyoacán, en la calle de Hidalgo, que hace unos 25 años fue un Banco del Atlántico. Yo lo tengo muy presente porque está enfrente del Hospital de la Ceguera, a donde fui desde que tengo memoria porque me operaron los ojitos a los cinco años. Cuando íbamos a consulta, mi mamá me llevaba dormida para formarnos tempranito, pasábamos a consulta con el doctor Villaseñor, que tenía su consultorio lleno de muñequitos, y luego íbamos a
Fuente: Chilango (Entretenimiento). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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