Al parecer, las protestas en Francia están lejos de terminar y es que este sábado 17 de octubre se registró una nueva jornada de movilizaciones en la que participaron estudiantes, trabajadores, sindicatos y simpatizantes del movimiento de los chalecos amarillos. Aunque cada sector tiene sus propias exigencias, todos coinciden en un punto: el dinero cada vez alcanza para menos.
Las protestas comenzaron a tomar fuerza en septiembre, cuando estudiantes de preparatoria salieron a las calles para denunciar las carencias en el sector educativo, como la falta de maestros, las malas condiciones de las instalaciones y la insuficiencia de recursos para atender sus necesidades.
Sin embargo, esta vez se sumaron otros sectores de la población que rechazan las condiciones económicas del país. Entre sus principales exigencias están mejores salarios y pensiones, precios más bajos y mayor protección para los servicios públicos.
A esto también se suma la inconformidad con las medidas de austeridad que impulsa el gobierno francés para controlar las finanzas públicas.
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