De niño, en el televisor de mi abuela y de mis tías siempre había una telenovela. Las historias de amor, desamor, traición, los villanos (a veces casi de caricatura) y los héroes tenían un atractivo sumamente especial para ellas. Ahora de adulto comprendo que esos dramas funcionan como un escaparate de la vida diaria, y Samsung también lo entiende.
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