Por Horacio Rivera
Cuando todos pensaban que el agarrón entre la presidenta Sheinbaum y la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, había terminado, la gober aplicó el madruguete y apareció en una entrevista en la que revela cómo fue su accidentada reunión con Sheinbaum en el aeropuerto de Ciudad Juárez. Ya encarrerada, Maru aprovechó los reflectores para acusar a Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, de estar ligada al narco
Tras la reunión en el aeropuerto de Ciudad Juárez el 19 de septiembre de este año, todos pensaron que las diferencias entre la presidenta y la gobernadora habían terminado. Incluso se especuló que habrían acordado un pacto en el que la presidenta pidió la cabeza del Fiscal de Chihuahua, César Jáuregui, a cambio de no volver a acusar a Maru de traición a la patria por el caso de los agentes de la CIA, que en abril participaron en el operativo en la sierra Tarahumara para desmantelar un narcolaboratorio. En efecto, la Fiscalía de Chihuahua detuvo al exfiscal Jáuregui por el delito de ejercicio ilegal del servicio público, pero fue liberado por un juez quien le concedió el beneficio de enfrentar su proceso en libertad. Ya se iba a su casa muy quitado de la pena el exfiscal, cuando fue reaprehendido, esta vez, por agentes de la Fiscalía General de la República. Luego sería llevado el penal de máxima seguridad del Altiplano, donde permanece recluido hasta la fecha. ¿Será que en realidad sí existía un pacto entre Maru y Sheinbaum, y la presidenta lo rompió? Tal vez. Y tal vez fue por eso que Maru decidió cobrarse a lo chino y aplicó el mexicanísimo “madruguete”. Un madruguete que volvió a coger mal parada a la presidenta en un momento en el que no las tiene todas consigo. Sin duda volvió a fallar la inteligencia de Palacio Nacional. Nadie cercano a Sheinbaum vio venir que Maru aparecería, nada menos que en un noticiario como Latinus, para soltar la sopa acerca de lo que habló con Sheinbaum en aquel encuentro en el aeropuerto de Ciudad Juárez, en el que según ambas protagonistas, hubo gritos y sombrerazos. ¿Y la Secretaría de Gobernación no se supone que debería haber sabido que Maru aparecería en los medios antes de que eso ocurriera?
Estrategia de medios
Maru y, aquellos que están detrás de ella, aprovecharon el momento convulso por el que atraviesa el gobierno claudista para actuar. La crisis en el IMSS; los escándalos de las transas de Guadalupe Taddei, consejera presidenta del INE; las amenazas y burlas de Donald Trump… Todo ello propició la coyuntura para que Maru se lanzara duro y macizo contra la figura presidencial. El tour de medios de la gobernadora respondona dio comienzo con una entrevista en los estudios de Latinus con Loret de Mola. Una vez abierta la Caja de Pandora vimos a Maru saltando de una televisora a otra y dando la misma entrevista, con ese tono espontáneo y mustio de quien se asume como víctima. El resto lo hicieron las redes. En unas cuantas horas las entrevistas de Maru, ya sea en Latinus o en TV Azteca, se convirtieron en tendencia nacional. Los productores televisivos segmentaron las entrevistas y las fueron dosificando en el ciberespacio a modo de cápsulas, como una forma de levantar el morbo y asegurarse de que el rating llegara al cielo. Sí. El uso que Maru hizo de los medios fue un acierto para su causa; logró que todo México volteara a verla en distintos espacios y por variados segmentos de la población. Cosa que para la presidenta resulta casi imposible, debido a la abierta confrontación que el gobierno morenista mantiene con los medios desde hace ocho años. De tal suerte que la presidenta sólo tiene el espacio de la mañanera para dar su versión de los hechos; bien sabe que aceptar una entrevista en cualquier otro espacio, sea un noticiero, un periódico o un podcast de la aposición, equivaldría a darse un balazo en el pie.
Acusaciones
Pero más allá del relato pintoresco del deschongue entre la presidenta y la gobernadora aquel 19 de septiembre, lo que debería preocupar a los morenistas son las acusaciones que la propia Maru lanzó contra Ariadna Montiel, la dirigente de Morena, a quien señaló de estar ligada con el narco. Cosa que a estas alturas del partido ya no debería sorprender a nadie. Pero acusar a alguien de algo tan delicado no es cosa menor; hay que sostener la acusación con pruebas. ¿Maru posee tales pruebas? El señalamiento contra la dirigente de Morena lleva también un mensaje implícito para Sheinbaum. Es como si la gobernadora le advirtiera entre líneas: si vas a responder mis ataques, ten cuidado. Porque sé muchas cosas de la gente de tu gobierno y tengo cómo demostrarlo.
Ya con esos truenos, la presidenta fue cauta y, sobre todo, trató de ser los más cordial posible cuando se refirió al encuentro entre ella y Maru. Como dos amigas que se agarraron del chongo, pero ya se volvieron a querer. Entre mujeres se pueden despedazar, pero nunca hacerse daño. ¿Y qué le dio tanto valor a Maru para confrontar a Sheinbaum? ¿Quién está detrás de ella? Pueden ser tantos. Comenzando por los gringos y siguiendo con los empresarios; gente que ve en la panista a alguien con los arrestos y el colmillo para disputarle la presidencia a Morena en la elección del 2030. Las acusaciones de Maru lanzadas sobre Ariadna Montiel poco a poco se convierten en una bola de nieve que amenaza con sepultar a la dirigente de Morena; el periodista Héctor de Mauleón publicó hace unos días una columna en el periódico Universal, en la que revela que informes de inteligencia federal documentaron que en 2024 hubo una reunión entre Ariadna Montiel y uno de los hermanos del Chapo Guzmán, mejor conocido como “El Guano”. Por supuesto Ariadna, al más puro estilo de Guadalupe Taddei, la fallida “reina del INE”, rechazó de manera categórica cualquier acusación y se indignó, al punto, de que exigió una disculpa por lo dicho en su contra. La gober de Chihuahua comienza a ser un dolor de muelas. ¿Hasta dónde llegará?
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