La revisión del T-MEC no ocurre frente a una amenaza inmediata de ruptura, pero tampoco promete un regreso rápido a la estabilidad. Para las empresas mexicanas, el escenario combina años de incertidumbre comercial con reglas de origen más exigentes, nuevos costos logísticos y el riesgo de que Estados Unidos condicione el acceso a su mercado a resultados en migración y seguridad.
“Vamos a tener un alto grado de turbulencia hasta que se retire el presidente Trump”, advirtió Kenneth Smith , presidente del Comité Empresarial Bilateral del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE), durante el Expansión Summit 2026. El exjefe negociador técnico del T-MEC aclaró que Washington no ha planteado abandonar el acuerdo, pero sí busca modificarlo para contener la presencia de China, endurecer las reglas de origen y mantener una mayor proporción de sus beneficios dentro de América del Norte. Esa combinación obliga a las empresas a prepararse para un tratado que puede continuar, aunque bajo condiciones más estrictas.
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