Desde que se renegoció el TLCAN, en el 2017-2018, México ha encontrado en Canadá un ancla para evitar que Washington aplique una estrategia de “divide y vencerás”. Más allá de las diferencias obvias de las dos economías, mexicanos y canadienses compartimos agravios similares con aquel país: tanto en el proteccionismo agropecuario como en los aranceles al acero, al aluminio y al sector automotriz.
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