Hay platillos que difícilmente aparecen en los menús cotidianos de las grandes ciudades: un pepeto preparado con elote tierno y chilacayote, un tamal cuya masa forma una pequeña cavidad para guardar mole y carne, un caldo de xoconostle o preparaciones construidas alrededor de los hongos y quelites que llegan con las lluvias.
Este fin de semana, buena parte de esa cocina podrá encontrarse en un mismo lugar.
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