Las inversiones son imprescindibles en el patrimonio de una persona y, como tal, es necesaria su disposición dentro de un testamento, incluso cuando ya tengan beneficiarios designados. La razón es simple: saber de su existencia y poder disponer de ellas cuando el titular
haya fallecido.Omitir este paso provoca que los familiares y seres queridos tengan que emprender una búsqueda, sin tener claro por dónde empezar. A Enrique Magnani, estratega fiscal y patrimonial, le pasó esta situación: “A mí me heredaron, pero no supe ni qué era. Fue un problema estar localizando
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
Dejanos un comentario:
