Cuando vio cómo la avalancha de hielo y escombros se abalanzaba sobre el valle y arrasaba su pueblo la semana pasada, Pemba Chhring Tamang comprendió de inmediato que su vida, en las laderas nepalíes del Himalaya fronterizas con China, nunca volvería a ser la misma."Habíamos oído hablar del cambio climático en las noticias, habíamos sufrido inundaciones, pero nunca como esta", confiesa este hombre de 57 años, evacuado del devastado distrito de Rasuwa.
"Lo destruyó todo, nuestras casas y nuestro pueblo".
Lee la nota completa en El Economista.
Dejanos un comentario:
