Varios costales de rafia abandonados junto a la carretera anunciaban el último golpe del crimen en Juan R. Escudero. Cuando las autoridades llegaron, constataron que se trataba de restos humanos. Al principio pensaron que eran de tres personas. Luego, cuando contaron bien, vieron que se trataba de cuatro. De tres aún no se sabe demasiado, pero de uno sí. Los restos hechos pedazos del cuarto habían correspondido en vida al soldado de la Guardia Nacional Eduardo Bustos. Las autoridades locales asumen que criminales lo levantaron y asesinaron. Antes de morir,
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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