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a
panadería quebró; la receta, sin embargo, sobrevivió. Más de dos décadas después, aquel oficio familiar terminó convertido en un negocio de donas en California, donde sabores como mazapán, cajeta y cho
colate Abuelita en
contraron una nueva vida. De acuerdo con El Sol de Tlaxcala, la historia comienza mucho antes de que existiera Barrio Donas y, de hecho, no empieza con un éxito. Primero hubo una migración, un negocio que no funcionó y una familia que decidi&oacut
e; seguir haciendo
algo que ya conocía muy bien: pan. La panadería desapareció, pero el
Fuente: Xataka (Ciencia). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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