Tom Brady sólo ha estado 40 días retirado. Ese ha sido el lapso que ha discurrido entre los anuncios de su adiós profesional y de su regreso a la NFL. Unas vacaciones. El sorprendente rebobinado de Brady demuestra la dificultad que supone siempre para una estrella del deporte poner fin a su carrera. Hay dos maneras de retirarse. Una de ellas es pasarte de frenada. Ocurre a menudo. Un ejemplo reciente ha sido Valentino Rossi, cuando hacía tiempo que no peleaba por la victoria en los circuitos. Una figura de esta dimensión tiene el derecho a decidir su final, faltaría más, pero la realidad rotunda es que a Rossi le ha sobrado alguna temporada en activo. Y la segunda forma es como lo pretendía hacer el quaterback, todavía en la cresta de la ola, a pesar de su avanzada edad. La historia también está llena de estos casos.
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