Windows 11 nunca se ha distinguido por ser un sistema operativo ligero, sobre todo cuando hablamos de ordenadores con recursos limitados. Esto ha provocado que muchos usuarios terminen por cambiar a Linux pensando que resolverá sus problemas de rendimiento. La realidad es que sí, pero no en todos los escenarios, y existe una prueba que lo demuestra.
El canal de YouTube de PhoneBuff llevó a cabo un test para medir el rendimiento de Windows 11 y Linux en hardware idéntico.
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