De Frente Y Claro

Carlos Águila Franco

MÉXICO DESTACANDO POR SUS NINIS

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Aunque a los jóvenes que no estudian ni trabajan, no les gusta que les llamen “Ninis”, (porque ni trabajan ni estudian), resulta que México desafortunadamente se destaca por tener un alto número con esas características, a pesar de gastar muchos millones de pesos destinados a ellos en sus llamados programas sociales

Y ante lo que se englobaría como un gran fracaso en los gobiernos de la 4-t, dado que se han otorgado becas y apoyos económicos para los jóvenes, con el objetivo de reducir el rezago educativo y laboral, no lo han logrado, continuando un alto número de jóvenes siendo “Ninis”.

En ese tenor, los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalan que México continúa entre los países de la OCDE que tienen más jóvenes fuera de la escuela, del empleo y sin capacitación laboral, a pesar de la expansión de apoyos sociales del gobierno federal desde 2019.

Resaltando, que afecta principalmente a personas en edad de estudiar o incorporarse al mercado laboral, manteniéndose como un problema relevante ya que limita ingresos, escolaridad y acceso a empleos formales, al requerirse intervenciones integrales, que vayan más allá del apoyo financiero directo, de acuerdo a expertos en el tema.

Recordando que México tiene desde el sexenio de López, programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, que les otorga a personas de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan, y acorde a las cifras comparables de la OCDE se muestra y demuestra, que nuestro país, permanece por encima del promedio del organismo.

Llegando a niveles altos de casi el 20%, de acuerdo con las series comparables de la OCDE, la proporción de jóvenes fuera de la escuela y del empleo en México en mediciones recientes.

Destacándose que dichas cifras, casi duplican el promedio de la OCDE, que es del 12%, ubicando a México de forma recurrente entre los de mayor incidencia en este fenómeno estructural.

Al respecto, de acuerdo a gráficas comparativas de la OCDE, en las que se muestran que, al ordenar los países por la tasa de jóvenes fuera del sistema educativo y del empleo, México está de manera constante en el grupo más alto del indicador, apareciendo en distintos cortes junto con economías como Turquía, Italia y Grecia entre los niveles más elevados.

Y más aún, en algunos ejercicios comparativos recientes, se ubica en posiciones cercanas al segundo lugar, con niveles alrededor de 18.1%, dependiendo del conjunto de países analizado.

Llamando la atención, como se señaló anteriormente, que durante la administración de López y en la actual que inició el 1 de octubre del 2024, de la Cuarta Transformación, se han otorgado un alto número de becas y apoyos económicos a jóvenes para reducir el rezago educativo. Pero, a través de las comparaciones internacionales, se muestra que no se han traducido en una reducción relevante del fenómeno ni en un cambio consistente de la posición del país dentro del organismo.

Es por ello que especialistas aseveran que la persistencia de jóvenes fuera de la escuela y del empleo responde a factores estructurales como la informalidad laboral, las brechas educativas y la desigualdad, limitando el impacto de políticas basadas principalmente en transferencias económicas. Las tendencias de largo plazo sugieren que el problema requiere intervenciones integrales y sostenidas que vayan más allá del apoyo financiero directo.

Porque esos apoyos económicos pueden aliviar necesidades inmediatas, pero no siempre modifican las causas que llevan a un joven a dejar la escuela o a no encontrar empleo formal. Factores como la baja calidad educativa, la desconexión entre escuela y mercado laboral, la informalidad y las trayectorias escolares interrumpidas.

Jimena Hernández, académica e investigadora del Instituto para el Desarrollo de la Educación (Inide) de la Universidad Iberoamericana CDMX, considera que el fenómeno de jóvenes que no estudian ni trabajan debe entenderse más allá de un indicador educativo y asumirse como un problema de exclusión social y económica. Y mantenernos en estos niveles desde 2011 evidencia que hay problemas estructurales que no hemos logrado resolver.

Porque si las becas universales han sido uno de los ejes principales de política pública en los últimos años, los resultados muestran que la carencia económica no es el único factor detrás del abandono escolar.

Y en cuanto a lo laboral, México enfrenta un mercado fragmentado y con pocas oportunidades de empleo formal para los jóvenes, especialmente para quienes no concluyen el bachillerato.

Triste y cruda realidad, enfrentarse al fracaso de que los programas sociales de la 4-t para jóvenes, han sido en un alto porcentaje, un fracaso, ya que sus supuestos objetivos no los han logrado y esos jóvenes que no trabajan ni estudian, siguen existiendo y aumentando, preocupando mucho que 1 de cada 5 jóvenes este en esta clasificación de “Ninis”.

La gran duda es ¿le importa a la 4-t que dejen los jóvenes de ser “Ninis” o prefieren tenerlos controlados con sus apoyos económicos? Usted que piensa estimado lector.

Editorial | Carlos Águila Franco



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