La lonchera escolar volvió a quedar en el centro de la discusión pública. No por el sándwich, la fruta o la botella de agua, sino por una nueva generación de productos que se promocionan como opciones prácticas, saludables o “ideales” para niñas y niños, pero que, de acuerdo con organizaciones civiles,
podrían contener tanta o más azúcar que un refresco.Un análisis de El Poder del Consumidor, presentado junto con la Alianza por la Salud Alimentaria, revisó 31 productos comercializados para el entorno escolar, entre ellos jugos, néctares, leches saborizadas, yogures,
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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