A Mónica González le ofrecieron una tarjeta de crédito en el pasillo de un centro comercial y otra mientras compraba en una tienda de ropa. Lo que nunca pensó es que al utilizarlas empezaría una pesadilla en forma de deudas. “Cuando la contratas, no eres consciente de lo que se te avecina. El problema se convierte en una bola de nieve: usas una para pagar otras y la deuda, en vez de bajar, cada vez sube más. Te atrapan de por vida”, lamenta. A las dificultades económicas se sumó la
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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