Un día, sin motivo alguno, Claudia le llevó una galleta. Un detalle. Otro día, cuando le contó que se le había caído el café, Claudia le trajo uno nuevo. La primera vez que almorzaron juntas, Claudia le dijo, ‘tu pide y yo como’. Ordenaron enchiladas verdes y a Claudia le encantaron. “Y la jamaica, ¡el agua de jamaica! Eso también le encantó”, dice su amiga. Por aquí caminaron juntas, aquí se conocieron y se hicieron amigas, su lugar seguro, el campus de la universidad, en Cuernavaca, México, rodeado de montañas.
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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