BRASILIA/MADRID- Pocas ideas obsoletas reaparecen con tanta persistencia como la afirmación de que los gobiernos de derecha son beneficiosos para la economía, mientras que las administraciones progresistas la gestionan mal. Sin embargo, esta creencia refleja una concepción de la economía que ignora la sostenibilidad del crecimiento y el historial real de los conservadores.
En efecto, en numerosos países, el experimento neoliberal de las últimas cuatro décadas incrementó los déficits públicos, profundizó la desigualdad, provocó crisis financieras recurrentes y dejó las economías más frágiles.
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