Diésel: cuando el sentido común deja de serlo

Con una frase, Donald Trump hizo trizas la lógica en la que se basó la estrategia económica de los gobiernos durante los últimos 35 años: “no enviemos diésel”, afirmó este martes. Un presidente urgido de reducir la indignación de los votantes ante el costo del galón, a dos meses de una elección legislativa. Más allá de la coyuntura, una frase reveladora de lo que el mundo ha cambiado. Porque lo que no dijo Trump es que una medida de ese tipo, aun temporal o parcial, paralizaría a muchos países que reciben en conjunto alrededor de 1,5 millones de barriles diarios de ese combustible.

Hidalgo ¡Tiene algo!
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