México se encamina hacia un cierre de año donde el fenómeno de El Niño, que los expertos clasifican de intensidad “muy fuerte”, traerá impactos que irán más allá de cambios en la temperatura y las lluvias en diversas regiones del país. Este fenómeno, que forma parte del ciclo llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS ), puede afectar la producción agrícola y pesquera, modificar la disponibilidad de alimentos, elevar los costos de algunas cadenas productivas y generar presiones sobre los precios.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) , publicado este mes, advierte que los efectos económicos de este fenómeno serán persistentes sobre el crecimiento económico. Para América Latina y el Caribe, la CEPAL estima que “El Niño” puede provocar una pérdida acumulada equivalente a 2% del PIB regional durante los tres años posteriores al fenómeno, con alrededor de la mitad de esa pérdida concentrada durante el primer año.
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