Las organizaciones suelen considerar que llegar a un puesto directivo es una recompensa al buen desempeño; sin embargo, los colaboradores no comparten esa percepción, pues asocian estos cargos con mayores exigencias, responsabilidades y presión laboral.
“Muchas organizaciones siguen tratando los puestos directivos como una recompensa por un buen desempeño, cuando en realidad se han convertido en algunos de los puestos más exigentes del entorno laboral actual”, señala Allison Howell, directora ejecutiva de Hogan Assessments.
La directiva denomina a este fenómeno “la era después del ascenso”, en la que la ambición profesional se separa cada vez más del deseo de asumir responsabilidades relacionadas con la gestión de personas.
Además, los colaboradores ven cómo los jefes enfrentan una presión creciente por cumplir objetivos, gestionar equipos y adaptarse a los cambios organizacionales, exigencias que afecta su bienestar emocional.
De acuerdo con AXA Mind Health Report 2026, el 62% de los colaboradores mexicanos reporta tener niveles moderados o severos de agotamiento laboral, y cual se suele intensificar a nivel…
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